DIRECTORIO DEL DISEÑO EN ASTURIAS

7 jul. 2010

De la escuela a la empresa en un trazo

Copio y pego de La Nueva España, un artículo del día 6 de Julio. (vía el blog de Annie Christian)


El último requisito antes de tener en sus manos el título que les acredita como diseñadores por la Escuela Superior de Arte de Asturias sirve a estos jóvenes para mostrar que merecen entrar por derecho en el campo profesional. Los proyectos de fin de carrera les abren, en muchas ocasiones, las puertas laborales, y son un estímulo para su creatividad. De hecho, en muchos casos se trata de diseños hechos por encargo para alguna empresa. Un buen ejemplo de la última promoción de proyectos fin de carrera son los cinco trabajos que a continuación se detallan, una muestra de los que se presentaron recientemente por los alumnos de Diseño Gráfico y de Producto.

Las propuestas son múltiples. Y así David Figueiras, que trabaja en Eolo-Sport, presentó como proyecto la imagen gráfica de uno de los productos de esta empresa: los «RKB mountainbards». Se trata de una «tabla de montaña», un monopatín con ruedas todo terreno para un nuevo deporte extremo que comienza ahora a practicarse en España. Y al igual que ocurre con otro tipo de instrumentos deportivos, como las tablas de surf, el diseño de la «mountainbard» influye en la elección del comprador.

«La tabla es un soporte más para que muchos diseñadores muestren sus creaciones. Muchas ilustraciones son excelentes y muy creativas, pueden hacerse auténticas obras de arte», explica Figueiras. Él emplea como base de su ilustración un símbolo celta, que actualiza para conectar con los jóvenes. Y propone tres versiones, en función de los colores de base: el rojo, el amarillo, el azul, que también armonizan con la personalidad de los posibles clientes. Así, el color rojo es el más fuerte y agresivo, el amarillo es confortable, espontáneo y acogedor, y el azul es color de sosiego, tranquilidad y calma.

Pelayo Bernardo, que ya ganó de varios premios de diseño industrial, como el Motiva 09 y el Inventa 09, también realizó un trabajo para una empresa, en este caso la corporación estadounidense Cognex. Se trata de «Project Falcon», que Bernardo comenzó a desarrollar como freelance para la sucursal alemana de Cognex, mediante videoconferencias semanales con el departamento de diseño industrial. El diseñador desarrolló un soporte de sobremesa para un lector portátil de la gama Dataman, para la industria de la automatización industrial y de la logística. «Este producto está diseñado aplicando una metodología de diseño propia, dando como resultado un producto innovador en cuanto a la forma de uso, ya que se propone un soporte que facilita al trabajador la tarea de la lectura de códigos impresos sobre piezas».

Es el primer proyecto «real» que desarrolla Bernardo, y en el que continuará trabajando más allá del proyecto de fin de carrera. «Tengo que agradecer al diseñador Monchi Álvarez que me haya puesto en contacto con Cognex, sin él nada de esto habría sido posible», afirma. En su opinión, «todos los proyectos fin de carrera deberían de tener un cliente, ya que ha sido muy valioso para mí enfrentarme a las limitaciones propias de un proyecto real».

Marta Díez Polvorinos realizó es el rediseño de la imagen del Sanatorio Covadonga ubicado en Gijón. «Pretendo diferenciar la empresa por encima de la competencia, es fundamental tener una nueva imagen que le represente y defina para que el público al que queremos llegar nos identifique rápidamente», explicó. Siguiendo las instrucciones del cliente, mantuvo los colores ya existentes, así como las iniciales S. C. y el símbolo de la cruz. En las opciones de papelería, Díez optó por la sencillez, siempre con la idea de conseguir la máxima expresión con los mínimos elementos. Lo mismo ocurre con el vestuario para los trabajadores del centro, la señalética y los rótulos.

El «naming» y la identidad corporativa de un estudio de arquitectura, «91 Grados Arquitectura», es el proyecto de Cristina Canga, que desarrolló para joven arquitecta langreana. Como dato clave, Canga apunta que se define el estilo de la arquitecta: «Suelen abundar las líneas oblicuas y se obvian los ángulos rectos, si el diseño constructivo implica las formas cuadradas o rectangulares, se plantean como un juego de cajas». La diseñadora considera que el nombre elegido para el estudio evoca una profesión técnica, con un extra de creatividad e innovación. Y el logotipo, íntegramente tipográfico, construye una escalera invertida, que establece un juego de alturas. «La aplicación más destacable y específica del sector al que nos dirigimos es el cajetín, su formato se modifica, haciéndolo más extendido para aprovechar mayor espacio de papel», explica la diseñadora.

Por último, María Gil realizó un proyecto para la colección de cómics de terror y fantasía «Darko». «Se querían que todas las historias de los cómics fuesen originales para la colección, así que se crearon 20 cuentos breves, 11 de ellos los escribí yo misma y los otros 9 me los cedieron cuatro amigos. Una vez que tenía las veinte historias escritas me puse a dibujarlas», explica Gil. Cada cuento tiene un estilo de dibujo inspirado en diferentes artistas, para que no sea monótona. El siguiente paso fue maquetar los cuatro libros para completar la colección, dos en blanco y negro y dos en color. Aplicaciones, merchandising y publicidad multimedia completan el proyecto. Una caja contiene los cuatro tomos de cómic, basándose en el diseño de las portadas. «El trabajo se presentó en un baúl pintado de negro y tapizado con terciopelo rojo para ser coherente con la temática», concluyó Gil. Su proyecto fin de carrera es la carta de presentación para la vida profesional que ahora comienza.


Buen viaje a los que os vayáis ;-) ;-)

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