DIRECTORIO DEL DISEÑO EN ASTURIAS

17 may. 2010

Entrevista a Elisa Sainz Ruiz (DDI)

Artículo original en La Nueva España. Transcipción literal desde el enlace.

«Gijón es una gran candidata para ser ciudad de la ciencia y la innovación»

«El diseño debe funcionar como estrategia central de las empresas para acercar productos y servicios al usuario»

Elisa Sainz Ruiz es consejera delegada de la Sociedad Estatal para el Desarrollo del Diseño y la Innovación (DDI), la entidad del Ministerio de Ciencia e Innovación encargada de definir y aplicar sus políticas de innovación y diseño. Sainz es licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y diplomada por el Colegio de Estudios Superiores Miguel Servet de París. Ha trabajado en la Dirección General de Política de la Pyme y cuenta, además, con una dilatada experiencia en el ámbito internacional, fundamentalmente en la Unión Europea y la OCDE. Desde 2006 es consejera delegada de la DDI, donde se ocupa de la puesta en marcha de políticas y actuaciones de promoción del diseño y la innovación en el marco de la estrategia de I+D+i del Gobierno. El viernes cerró las jornadas «Rediseña» en el Antiguo Instituto.

-¿Qué opinión le merece el nuevo Centro para el Desarrollo del Diseño en Asturias (Designas)?

-La verdad es que me he quedado muy sorprendida porque vinimos hace tres años a la inauguración del máster en gestión del diseño y he podido comprobar que se han dado pasos de gigante. El centro me parece una iniciativa interesantísima, primero porque concita muchas voluntades, muchos agentes de diseño de la zona (Universidad, empresas, Ayuntamiento) y porque creo firmemente que debe haber un apoyo público al diseño. Esa vertiente que tiene de investigación me parece muy importante porque nos faltan datos en España sobre el impacto económico del diseño, y este centro puede hacer una labor importante no sólo a nivel regional, sino ya en el ámbito nacional.

-¿Cómo se puede convencer a la sociedad del impacto económico del diseño?

-Nosotros nos dedicamos a eso desde 1991 y es complicado porque nuestro país no tiene una tradición larga en diseño como pueden tener los países escandinavos, donde el público general comprende bien lo que es y su aportación a la calidad de vida. En España falta una cultura de diseño. Nosotros tratamos de hacerlo a través de jornadas divulgativas o jornadas como la que nos trae a Gijón, enseñando a los empresarios buenas prácticas en torno al diseño como elemento diferenciador. Y esa tarea debe hacerse desde lo público.

-¿Qué sectores son más receptivos a esas ideas?

-El diseño de moda (la moda y confección), el sector del hábitat (mueble e iluminación), donde tenemos empresas muy potentes, y el diseño de servicios donde también se está empezando a trabajar con todo este nuevo boom que tenemos de la gastronomía; pero, fundamentalmente, esa receptividad está en el hábitat.

-Y en Asturias, ¿en qué áreas podría establecerse una estrategia clara de diseño e innovación?

-La realidad de la región la conocen mejor los representantes públicos, pero lo que sí diría es que el diseño no debería enfocarse sólo a la parte industrial, sino que va dirigido también a los servicios, algo menos conocido, y a todas las empresas en general. Tradicionalmente se habla de diseño industrial, diseño de moda, diseño de comunicación y diseño de entornos, pero ahora hay un concepto mucho más holístico del diseño que va dirigido hacia un pensamiento estratégico de la empresa, para que el diseño funcione un poco como corazón, de una manera de pensar que aproxime los productos y los servicios a los usuarios, de forma que respondan mejor a las necesidades de la población.

-¿Cómo se puede adoptar esa estrategia en tiempos de crisis?

-Pienso que es lo que le hace falta a todas las empresas porque vivimos en un momento en que los cambios se producen a tal velocidad que si no innovamos, las empresas se van quedando detrás y vemos cómo en épocas como la actual las empresas se van quedando por el camino. No es más que tener capacidad para adaptarse al cambio. El diseño no deja de ser un instrumento de innovación y debe calar en las empresas: si sus productos y servicios no están adaptados a las necesidades de la sociedad se quedan fuera del circuito.

-¿Qué estructura debe tener esa pirámide de la innovación?

-La «milla del conocimiento» de Gijón es un acierto. Ahora mismo la forma de concebir las ciudades está muy ligado al conocimiento, a las personas, a la innovación y el hecho de que instituciones diversas como Universidad, centros tecnológicos y parques científicos trabajen en un entorno próximo como aquí es importantísimo, porque se están haciendo sinergias continuas, máxime ahora cuando hay que racionalizar y cuando hay que buscar economías de escala. No es una cuestión sólo de eficiencia económica, sino que cada uno aporta desde su visión diferente y eso hace que el proyecto sea muy rico. Gijón está en línea con esta visión y es una perfecta candidata a ser ciudad de la ciencia y de la innovación.

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