DIRECTORIO DEL DISEÑO EN ASTURIAS

27 abr. 2010

El segundo mandamiento de las presentaciones Power Point

Fuente original: Blogoff

Efectivamente, el primero es “NO uses Comic Sans“. Pero como ese va calando con el paso del tiempo, hoy me voy a centrar en el segundo: no hagas la presentación para tí, sino para tus oyentes.

Vaya por delante: no me considero un tipo que hagas unas presentaciones espectaculares. En el último EBE por ejemplo, después de ver la presentación de David Karp de Tumblr tuve que pasar varios minutos limpiando mis babas del suelo. Me siento a años luz de ese nivel. Pero en estos últimos meses, a base de dar charlas a gente que desde 5º de primaria a 5º de IMSERSO he aprendido a no cometer determinados errores. Y el principal es ese: muchas veces hice la presentación para mí, no para la gente que me escuchaba.

Dentro de los consejos básicos para hacer una presentación está que no debe ser un guión para no perderte. No sé vosotros pero yo recuerdo con horror esos profesores de Universidad que se pasaban la clase leyendo lo que ponían las diapositivas. El Power Point como ahorro de tiza está bien, pero debe valer para bastantes cosas más.

En mi caso el problema me lo encontré cuando me pasé al lado contrario, al de las presentaciones Zen tan de moda en el mundo dospuntoceril. Es decir ¿qué pasa cuando en lugar de cuatro bullet points utilizas una sola imagen para representar un concepto? Pues que la presentación queda mucho más mona pero la reacción del público… depende.

Un ejemplo: hace poco estaba dando una charla a un 1º de la ESO (12/13 años) sobre Identidad Digital. En una parte de la presentación tenía una diapositiva con esta imagen:

Mi idea era ilustrar el concepto de que al día de hoy, Google es “tu tarjeta de visita” . Es decir: si alguien pone tu nombre en Google puede encontrar información sobre ti y por lo tanto hay que cuidarla y mimarla.

Al terminar mi exposición de la idea un niño me levantó la mano y me pregunta “¿Quién es Ji Lee?”

Os parecerá una detalle sin importancia pero yo lo tomé como un error mío. Al poner una imagen como casi única referencia de la diapositiva le estaba dando toda el protagonismo, y así lo entendieron los chavales. Y suponer que un chaval va a ser capaz de abastraer la idea de la imagen fue suponer que tenía una madurez intelectual que aún no tiene.

La mayoría de los niños de esa edad no saben qué es una captura de pantalla ni cómo se hace. Es duro pero es así. Y hay veces que me tengo que parar a explicar que lo que están viendo en el Power Point son capturas de pantalla, no las pantallas reales. Y ver en sus ojos cómo se pierden por esa explicación es duro y fascinante a la vez.

Pero no hace falta que me vaya a un 1º de la ESO para hablaros de estos errores. Las presentaciones Zen tienden a dar tanta importancia al diseño que por el camino se pierde el hilo argumental y la estructura o ideas que se quiere transmitir. Las presentaciones “de nueva generación” casi nunca llevan un resumen al final y pocas veces un índice al principio y personalmente ambos me parece fundamentales y perfectamente compatibles con una exposición amena y agradable de ver.

A veces son tantos los efectos especiales que salimos del cine contentos de haber pagado la entrada pero incapaces de hacer un resumen de la historia.

En el momento que empecé a hacerme estas preguntas:

  1. ¿Qué nivel de conocimientos informáticos tiene tu público?
  2. ¿Qué nivel de síntesis y razonamiento tiene tu público?
  3. ¿En qué zona geográfica vas a dar la charla?
  4. ¿A qué hora del día vas a dar la charla?
  5. ¿Cómo es el aula o sala donde vas a realizar la presentación?

Mejoré muchísimo. Quizás alguno se sorprenda con estos 5 puntos porque lo que estamos cansados de leer es lo de la regla del 10-20-30 , no usar excesivas transiciones, etc… Eso es lo básico, y ya lo tratamos en Blogoff en el post Recopilación de consejos para Power Point. Pero aún siendo lo básico, en estos meses me lo estoy replanteando. En una presentación no hay reglas estándar, sino que estas dependen de la situación en la que la des.

Esta mañana di una charla con tiza y pizarra porque no había cañón (no tuve en cuenta el punto 5). Y fue duro, no os lo negaré, pero me valió muchísimo porque si no eres capaz de exponer tu idea sin la presentación, la presentación no va a ser capaz de hacerlo por ti.

Y si os parece que los puntos 3 y 4 son especialmente raros, no os hacéis una idea de hasta qué punto ayuda a los asistentes a meterse en la historia oir ejemplos locales o adaptados al momento en el que haces la presentación.

En realidad los 5 puntos giran sobre una única idea: el mismo tiempo que dedicas en tu casa a preparar la charla, dedícalo también a pensar en tu público porque es para ellos. Y si tienes dos ideas clave que quieres que queden claras, en mi opinión, pon todas las fotos que te apetezca para ilustrar los conceptos pero al final pon las dos ideas por escrito y bien grandes. El 99% de los asistentes se irán a casa con la sensación de haber disfrutado los fuegos artificiales y de haber aprendido.

Por cierto, una de las mejores charlas a la que he asistido en mi vida fue la de Berto Pena en Iniciador Oviedo. Y por no usar, no usó ni tiza ni pizarra: sólo su voz.

1 comentario:

Ed. Costa dijo...

Mola!

Esta muy bien el tema. Recuerdo que cuando tenía que exponer trabajos en clase
siempre me ponía rojo, luego verde, luego amarillo y al final sólo quería ser transparente(pero eso nunca pasaba)

Si vas seguro de que lo que has preparado en casa esta bien y funciona, tienes mucho hecho.

Al final se trata de comunicación, de transmitir tu mensaje y no que la gente piense de ti tal o pascual (si lo hubiera sabido antes...)